Estuvimos con Abi Feijó en Annecy, después de ganar el "gran" Cristal junto a su compañera Regina Pessoa, nos dedico un rato de su tiempo para hablarnos un poco de animaçao...
"Historia Trágica con final Feliz"- Regina Pessoa
(Premio Cristal de Annecy 2006 al mejor cortometraje)
Dibunet- ¿qué estudios realizastes Abi?
Abi Feijó- Yo realicé estudios de diseño gráfico en la Escuela de Bellas Artes de Oporto, pero no estudié animación propiamente dicha.
D- ¿Y porque te decantaste por el mundo de la Animación, que te atrajo de él?
AF- Cuando yo entré en Bellas Artes, yo quería realizar cómics, pero en la escuela sólo se enseñaba pintura y escultura, incluso el diseño gráfico casi no existía, el nivel era muy elemental, y sobre cómic no se hacía nada. Mientras estaba estudiando en la escuela ha empezado el Festival CINANIMA y estaba muy cerca de mi casa, así que allí descubrí que la animación podía ser algo mas, que podía ser algo artístico e interesante. A partir de ahí, me interesé cada vez más en la Animación y descubrí que no había casi nadie animando en Portugal en ese momento y concluí que “en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey”…
D- ¿Cuál fue tu primera experiencia con Animación?
AF- Empecé con una cámara de super 8 que me prestó un amigo y comencé a probar con papeles cortados, con juguetes, con dibujos…para intentar entender el movimiento jugando con una imagen, dos, tres, … y ver los resultados.
Estos fueron mis primeros experimentos, pero mi primera película la hice durante una estancia en Canadá (1984-85) donde estuve cinco meses, concretamente en Montreal, allí tuve la oportunidad de conocer y hablar con personas que se dedicaban profesionalmente a la Animación, eran realizadores de un Studio (National Film Board) y trabajaban, unos con papeles cortados, otros con pantalla de agujas, con marionetas, con ordenador, en fin, diversas técnicas y es por eso que esta experiencia me sirvió para conocer las diferentes técnicas y probarlas. Me cedieron una sala pequeña con una cámara de 16mm y una truca. Con una música portuguesa que me sirvió de inspiración para engarzar todos estos experimentos en distintas técnicas de animación al final obtuve una película de tres minutos de duración que se llamó “Oh que calma”, fue mi primera cinta de animación que terminé en marzo del 85.