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Seriamente afectada la marca Barcelona, ahora empiezan a verse las consecuencias

Seriamente afectada la marca Barcelona con la marcha de empresas

Más allá de lo económico, un golpe duro a la imagen y a la reputación de Barcelona, es lo que ha representado la negativa de la EMA de trasladar su sede hasta la capital Catalana.

Tal decisión afecta por consiguiente a España y no ayuda en la crisis de Cataluña; la opinión de José Luis Bonet al respecto es que lo medular de esta terrible situación es que queda al descubierto que no hay confianza ni en Barcelona, ni en Cataluña ni en España, esa desconfianza coloca al país en una muy mala situación reputacional que supera lo que en términos económicos se esperaba percibir.

Acotó Bonet que lo ocurrido es producto de la inestabilidad que ha generado el proceso independentista, conocido por el mundo y que repercute en la forma en la que ahora se mira a Cataluña.

No es un lugar de confianza para invertir en estos momentos, tampoco para instalar la sede de una prestigiosa euroagencia como la EMA, la marca Barcelona se ve afectada y por supuesto el país entero. El presidente de Freixenet y de la Cámara de comercio de España está convencido que la normalización del país está en el estatuto y la constitución.

La patronal catalana dice basta y exige al Govern no dar ni un paso más hacia la independencia

La aplicación del artículo 155 ha frenado el proceso independentista, a tiempo o no eso no se discute aquí, sin embargo,  aún están por verse las consecuencias debido a la inestabilidad política y social que impera en el ambiente, principalmente en el ámbito económico.

Por ejemplo, ya se ha visto como al menos unas 2700 empresas decidieron retirar su sede de Cataluña, ahora la EMA se niega a traer a Barcelona su sede, todo ello tiene un impacto aun no valorado en la economía interna; la misma Freixenet aun considera el traslado de su sede a otro lugar en función a los resultados del 21- D y previa evaluación de si el ambiente es conveniente o no para la firma.

Para Bonet, el alcance del daño que ha ocasionado la crisis catalana aún no se ha valorado.

Por ahora las esperanzas están puestas en las próximas elecciones del 21 de diciembre, que de acuerdo a los resultados pueden suponer la normalización y la vuelta a la legalidad absoluta lo cual sería lo más recomendable y muy positivo; ahora lo contrario podría significar que y terminen por retirarse a otras zonas de España las empresas que aún quedan en Cataluña y se profundice la crisis económica, que ya vivió un mes de octubre pésimo aunque un poco mejor ahora en noviembre.

Hay indicios de que si se percibe que vamos subsanando los problemas, llegando a acuerdos y con elecciones en puertas se abren los caminos para retornar a la normalidad.

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