Si hubiera que definirle por su trabajo, a Ray Harryhausen habría que
apodarle «El mago», porque nadie como él ha utilizado el sistema de animación
«Stop motion», que todos reconocemos cuando las televisiones emiten filmes como
«Simbad y la princesa», «Jason y los argonautas», «Hace un millón de años» o
«Furia de titanes», «El gran gorila», «El monstruo de tiempos remotos» o «Simbad
y el ojo del tigre». Esas películas inolvidables invadidas por monstruos
mitológicos que nos provocan por un lado una pizca de ternura y por otro la
añoranza del terror. ¿Pero quién hacía aquellos seres antediluvianos y por qué
se movían con una ligera artrosis? Ray Harryhausen fue su máximo exponente. El
sistema que utilizaba partía de unas criaturas realizadas a pequeña escala que
luego se iban articulando para llevarlas al celuloide fotograma a fotograma y
conseguir así la sensación de movimiento. Dicen que para una escena de 3 minutos
se realizaban más de cuatro mil instantáneas, que al pasarlas a 24 imágenes por
segundo conseguían un movimiento casi real. En ese campo, como Harryhausen ha
habido pocos. Una de sus escenas más llamativas fue, sin duda, la del memorable
ejército de esqueletos que aparecían en «Jason y los argonautas», de 1963.
«Tardé cuatro meses en terminar aquella batalla», asegura orgulloso, y añade:
«es la película preferida de Tom Hanks».
Cuenta que, «desde muy pequeño, me gustó el cine de animación y adoraba los
animales mitológicos, las maquetas de aquellos seres. Como no sabía por dónde
encaminar mis pasos hice escultura y fotograrfía, Al poco tiempo conocí al
director de los efectos especiales de «King Kong», Willis O´Brien, a quien
admiraba. Le conocí porque daba unos cursos sobre la técnica del stop motion, en
los que enseñaba a mover las maquetas y a ir plasmando esos movimientos foto a
foto». Harryhausen se ganó también la amistad y el respeto de Ray Bradbury.
Aunque ya había intervenido en varios largometrajes, finalmente tomó el mando
como director de efectos especiales en el «Monstruo de tiempos remotos». «En esa
película utilicé un sistema que patenté, el dynamation, que consistía en
proyectar en una pantalla a los monstruos a la vez que los actores trabajaban
delante de ella. Ese sistema se utizó mucho en los años 40, 50, incluso en los
60, para las escenas que se rodaban dentro de un coche o de un tren. La gente
veía pasar los paisajes por las ventanillas, mientras que los protagonistas
estaban en el plató bien maquillados. Con los años, el sistema se perfeccionó
hasta llegar al «croma», que no es otra cosa que una pantalla de color azul a la
que se le añaden la imágenes posteriormente».
«Furia de titanes»
Recuerda con cierto romanticismo que la gente que veía los primitivos de «King
Kong» «pensaba que el gorila tenía las dimesiones que aparececían en la
pantalla. Hoy todos sabemos dónde están los trucos». Entre sus trabajos
favoritos se encuetra «la escena de la medusa en «Furia de titanes» y los
«bichos» prehistóricos de «Hace un millón de años», donde a Raquel Welch se la
llevaba in pájaro gigante entre sus garras. Tuve que realizar una Raquel
pequeñita a escala con el mostruo».
Un dato curioso es que trabajaba solo, «era un artesano. Hoy en día, el público
sólo piensa en los efectos especiales, en los ordenadores. Lo otro, lo mío, era
más artístico. La nuevas producciones cuentan con no menos de 50 personas para
crear los efectos digitales».Ha trabajado con las estrellas más rutilantes de
Hollywood y los directores seguían sus instrucciones al pie de la letra. Es un
artesano de los que ya no quedan
Fuente: www.abc.es