En 1946, Walt Disney y Salvador Dalí, en una de las realizaciones conjuntas
más extrañas del cine, se asociaron para crear un cortometraje titulado Destino.
Pero el estudio de Disney comenzó con problemas financieros y dejó olvidado este
film, que todavía no estaba terminado.
Hoy, 57 años después, un equipo de animadores de Disney terminó lo que Dalí
había empezado. Este film de seis minutos, dirigido por el sobrino de Walt, Roy
E. Disney, y el productor Baker Bloodworth (Dinosaurios), fue presentado en el
Annecy Animation Festival (Festival de Animación de Annecy) en junio y en este
momento está recorriendo los festivales de cine de todo el mundo. Entre las
escalas más recientes figuran los festivales de Telluride, Montreal y Venecia,
junto con el Melbourne International Film Festival (Festival Internacional de
Cine de Melbourne), donde ganó el gran premio al mejor cortometraje.
El cortometraje Destino probablemente se proyectará en los cines el año próximo
antes de alguna película de Disney, y luego será lanzado en DVD.
Si bien hoy la admiración que sentía Dalí por Walt Disney puede parecer extraña
-para algunos el nombre Disney ahora evoca todo lo contrario a lo subversivo- el
extravagante pintor surrealista sentía por este animador y director del estudio
tal admiración que lo llevó a querer hacer una película con él.
"Vine a Hollywood y estoy en contacto con tres grandes surrealistas
estadounidenses: los hermanos Marx, Cecil B. DeMille y Walt Disney", escribió el
artista a su amigo Andre Breton en 1937.
Los restos de ese film que quedó trunco incluyen 150 storyboards, dibujos y
pinturas, que han pasado la última mitad de siglo en la bóveda de Disney. Esos
trabajos fueron la base para la nueva versión de Destino, que combina algunas de
las imágenes icónicas de Dalí -el reloj derretido, la torre de babel, una playa
de pesadilla, una pirámide con un reloj incrustado en su base- y les incorpora
movimiento. Las imágenes se van metamorfoseando y transformando en otras, y todo
se sucede con la angustiosa serenidad del mundo onírico.
Si bien en Destino se utilizan algunas imágenes generadas por computadora -una
parte del film se hizo con el programa de animación Maya- Bloodworth señaló que
la finalidad de la generación de imágenes por computadora fue mejorar la
ambientación a la época.
"Queríamos respetar su diseño original y el concepto de 1945, y fuimos
cuidadosos y para nada liberales con el uso de las imágenes generadas por
computadora", señaló. "Usamos la generación por computadora en casos muy
puntuales para conservar un aspecto visual que representara lo que creemos que
Dalí y Walt hubieran tratado de crear".
El efecto, señaló el crítico de cine e historiador Leonard Maltin, es una fusión
del kitsch de Disney de la década de 1940 y el Dalí puro, con una pátina de
racionalidad contemporánea.
"Es perfectamente coherente que Disney utilizara la computación para hacer los
giros de 30 grados y para lograr que algunas de las imágenes sean más
dimensionales de lo que hubieran sido en una caricatura bidimensional", señaló
Maltin, autor de libros tales como Of Mice and Magic: A History of American
Animated Cartoons (De magia y ratones: historia de las caricaturas animadas de
los Estados Unidos). "Las obras de Dalí siempre fueron muy dimensionales, y
tenía un profundo interés en jugar con la perspectiva".
Dalí, cuya experiencia fílmica previa incluía dos cortometrajes con el maestro
español Luis Buñuel, se acercó a Disney en una cena organizada en la casa del
presidente de Warner Brothers, Jack Warner. Dalí, que en ese momento estaba
trabajando en Spellbound (Recuerda), de Alfred Hitchcock, creía que él y Disney
podían crear lo que el definía como "la primera película de lo Nunca Visto".
Disney estuvo de acuerdo con la idea, y asignó al director John Hench para que
ayudara a Dalí a transformar la balada mexicana "Destino", de Armando Domínguez,
en una especie de video musical prototipo . (Hench, que ahora tiene 95 años de
edad, sigue trabajando a diario en el estudio Disney, y fue consultado sobre la
nueva versión de Destino).
Dalí pasaba su tiempo en el estudio de Disney pintando, dibujando y charlando
con Hench acerca de las dificultades que implicaba agregar movimiento a lo que
él describía como sus "fotografías pintadas a mano". El proyecto continuó
durante ocho meses, y fue abandonado en 1947 cuando el estudio de Disney comenzó
a tener problemas financieros. Dalí murió en 1989.
Algunas partes del portfolio de Destino han aparecido ocasionalmente en remates
-algunos creen que los celuloides y los bocetos fueron robados del estudio
Disney-. Pero el resto de las pinturas, los bocetos y los storyboards, junto con
15 segundos de una filmación de prueba, fueron material suficiente para la
directora Dominique Monfery y su equipo de 25 animadores de Disney, sede en
París.
¿Hubiera aprobado Dalí -un artista que alguna vez dijo "No consumo drogas; yo
soy las drogas"- la nueva versión de Destino? Esa es la pregunta que Bloodworth
se hizo durante todo el tiempo que duró la producción del film.
"Ojalá todavía viviera", dijo. "Realmente creo que tanto Dalí como Walt se
habrían sentido muy orgullosos de que esté terminada, más allá de lo que piensen
del producto final".
Un reconocido experto en Dalí efectivamente dio su visto bueno al film: un
curador de laGala-Salvador Dalí Foundation (Fundación Gala-Salvador Dalí), que
está a cargo de la supervisión de los bienes de Dalí, calificó a Destino como
"la combinación perfecta de Dalí y Disney". Este film fue incluido en "Dalí
2004", una exposición española organizada en conmemoración del centenario del
nacimiento de Dalí.
Fuente original: http://ar.wired.com