
Desde hace más de 60 años, la infancia de
todos los niños tiene un denominador común: Walt Disney. No la única, pero si la más
conocida, la productora que dio a luz a Mickey Mouse, Goofy, el pato Donald o el tío
Gilito tiene un repertorio interminable de personajes que sería tan difícil de listar
como de odiar. Aún así, no todos han conseguido la fama mundial que tienen los
anteriores (y demás que hemos obviado), y ese es el caso de "Winnie the Pooh".
Bastante conocidos en Estados Unidos (no tanto en el resto del planeta) como dibujos
animados para los más niños, estos acaramelados y bienintencionados personajes estaban
basados en los libros del escritor inglés A.A. Milne. La primera vez que traspasaron las
páginas de los libros y entraron en el mundo de la imagen fue en 1966 con "Winnie
the Pooh y el arbol de miel", donde se presentaban a algunos de los personajes más
importantes de esta serie.
Hace tres años se estrenó "La película de Tigger", largometraje que seguía
las aventuras de Tigger, uno de los muchos habitantes de este mágico mundo. Ahora le ha
tocado el turno a Piglet, el pequeño e inseguro cerdito que siempre acompaña a Winnie.
Tras mucho tiempo compartiendo aventuras con sus amigos, ahora Piglet se siente desplazado
y olvidado por el grupo. Decidido a dar un cambio, se embarca en un viaje solitario por el
bosque intentando encontrar un lugar donde encaje. Mientras tanto, sus compañeros
empiezan a echarle de menos y a darse cuenta que ellos tienen parte de culpa al haberle
dejado de lado. Un bonito cuento para niños sobre el valor de la amistad al estilo Disney
de toda la vida.