Sociedad

La fragilidad de la vida y las luces del calidoscopio, nuevo poemario de la escritora zaragozana Blanca Monreal

La escritora zaragozana Blanca Monreal presenta su nuevo trabajo, La fragilidad de la vida y las luces del calidoscopio, un poemario que combina razón y emoción a partes iguales para narrar el camino de la vida.

La primera parte de la obra se centra en los poemas que reflejan la esencia de la fragilidad del alma humana. Los vínculos que nos unen con lo interior y con lo exterior. Encajes y rupturas que dejan su huella indeleble en lo que nos constituye y de cuyas cicatrices aprendemos a seguir adelante.

A través de sutiles metáforas trata sentimientos profundos para los que no es suficiente la comunicación común. Una introspección que hace visible al exterior los andamios de un ser en construcción constante. Habla de vivir y de morir, de llegar a romperse en un instante en el que ni siquiera se habita. De construirse en pasado, en presente y en futuro. Habla de los espejos que nos reflejan y de los espejismos que nos creamos. De asumir el dolor que a veces provoca una luz extinguida y de la necesidad de abrazar la penumbra y derrumbarse sobre una estancia que quizá nunca existió.

La vida fluye

en sigilos.

Oculta en la penumbra

pasa fugitiva.

Dejando atrás la trasparencia,

se vislumbra una pérdida

irreparable

—como un leve rumor—.

El dolor es inconmensurable.

Y la estela que persiste

a su paso

ninguna música

la reconforta.

El adiós sella el retorno.

En su éxodo feroz,

halla una inexplicable melancolía

que hiere obstinada.

Siempre regresamos al adiós

y hasta el recuerdo se desvanece

y el alma respira,

diluida en el aire,

inalterable.

La autora desglosa tanto en el título como en el interior la doble expresión de lo sucedido y lo deseado, de la realidad y de los espejismos por los que a veces nos dejamos tentar. Un calidoscopio compuesto por infinitas partículas combinadas de lo que fuimos, somos y pudimos ser.

Relata experiencias que no son ajenas para nadie que se haya atrevido a mirarse por dentro y descubrir a otros habitando el espacio que se abandonó o en el que nos abandonaron. Mirar allí donde otros habitaron y entender que solo quedan las cenizas de alguna esperanza. Razonar y perder la razón. Inclinarse y levantarse de esas mismas cenizas.

Habla de atreverse a vivir y explorar todos los prismas de lo sido para atesorar las recuerdos, para acunar las tristezas, para enjuagar la desolación y conseguir una luz más certera y real con la que alumbrar las horas venideras. Recorrer nuestras cicatrices y aplaudir al comprobar que seguimos con vida a pesar de ellas, tal vez a veces gracias a ellas.

Un calidoscopio infinito somos los seres y el mundo, y sus posibles combinaciones conforman el devenir de nuestras historias.

Blanca Monreal nació en Zaragoza. Es licenciada en Magisterio en la especialidad de Audición y Lenguaje y ha dedicado su labor profesional a la docencia en la Escuela Pública. Ha participado en diferentes movimientos poéticos y colaborado con sus poemas en algunas publicaciones como la revista Cristal. La fragilidad de la vida y las luces del calidoscopio (La Equilibrista, 2020) es su nuevo trabajo.

https://www.laequilibrista.es/producto/la-fragilidad-de-la-vida-y-las-luces-del-calidoscopio-de-blanca-monreal/

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