Reportajes

La Equilibrista editorial presenta sus novedades en poesía: “Cada lágrima pedía una palabra”, “El corral de los quietos” y “Ecos”

Marimar López Almagro ha sido ciudadana de diversos lugares de España. Su formación académica discurrió por el ámbito de las ciencias y ejerce la geología como profesión. Es autora de algunas publicaciones técnicas. Cada lágrima pedía una palabra (Editorial La Equilibrista, 2021) es su primera obra literaria publicada y su presentación como poetisa.

“Cada lágrima pedía una palabra” es un poemario escrito casi a modo de diario. Se trata de confesiones íntimas que nos desvelan las entrañas de una gran historia de amor. Estas confesiones se convierten en poemas apasionados en los que se hace una loa desmesurada tanto hacia el amor en sí como hacia la persona objeto de ese amor. Se desarrollan una serie de dudas y contradicciones que siembran cualquier relación sentimental.

“Pero araño la parte interior del cráneo para despegar alguna expresión,

mirando la pantalla sin saber qué va a ocurrir primero,

que yo escupa por fin un sentimiento o

que aparezcas tú como de la chistera de un mago.”

(Cada lágrima pedía una palabra, La Equilibrista)

Iñigo Pimoulier Ugarte “Pimu” reparte su tiempo entre las aulas y gimnasios donde ejerce de profesor, los montes y páginas de libros. En 2016 publicaba “Disturbios en la azotea” y, después de una travesía por parajes oscuros de muerte e incertidumbre, vuelve a traer el barro de los caminos.

“El corral de los quietos” es un reconocimiento de la derrota, una astilla en el corazón por la muerte de la sangre. Pero también es el reconocimiento de la vida, de la luz de los faros que nos guían a través de la tormenta, de la pelea y la metralla, de la espuma de cerveza en un vaso compartido, de las ganas de seguir caminando descalzo y de seguir manchando alfombras y páginas desordenadas.

“Al entrar en la cueva/las sombras se alargan,/multiplican su presencia./el frío y la humedad/llaman al miedo/que acude raudo,/haciendo polvo/las piedras que pisa./Las estalagmitas se convierten/en fauces que atenazan/y hasta no quebrar a la presa/no aflojan./En la cueva/enloquecen los relojes,/las horas/se vuelven días/y los días/son cadenas,/a cuyo tintineo/el eco no se atreve /a llevar la contraria./El sueño de la razón/produce monstruos/que entre moho y setas/agrian el paladar/y ni el bombero de guardia/es capaz de apagar las llamas./La cueva invierte la norma,/el orgullo ha de ser doblegado/y agachar la cabeza/sólo está permitido para embestir /y reducir a recuerdos/todas las paredes de la cueva.” (El corral de los quietos, La Equilibrista)

Pedro Rubén Piñol García (Tortosa, 1953) estudió Economía y Filosofía en la Universidad de Barcelona y siempre ha sido un lector habitual de una amplia gama de textos. Es un atento observador de la vida que le rodea, cosa que le incita a reflexionar sobre las personas, su existencia, sus valores y la sociedad que las acoge, aspecto que se refleja en sus obras.

El poemario “Ecos” se divide en tres apartados, con sus “ecos de la cotidianidad”, “ecos de la diversidad” y “ecos de la reflexión”, que dan cuerpo a la obra y que, aparte de desmitificar ciertas cuestiones, ponen el acento en un enfoque diferente al que por tendencia estamos acostumbrados a ver. De cualquier modo, intentan ser muy sinceros y si  “la poesía es un arma cargada de futuro”, tal vez resulten útiles a las personas que los lean.

“La fantasía del niño no emula ningún pasado,

es un presente sincero que da vida a lo gastado,

es una luz sibilina de un fulgor arrebatado

o una espada afilada que rasga los velos falsos.”

(Ecos, La Equilibrista)

https://www.laequilibrista.es/categoria-producto/poesia/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *