¿Quién no ha oído hablar de -la tan reciente- “semana de la moda en Nueva
York”? Como todos sabemos, se trata de un evento donde se presentan las mejores
colecciones de alta costura, y donde sólo unos cuantos diseñadores marcan
tendencia en la moda, esperando que nuevas revelaciones vuelvan a sacudir el
orden establecido de la alta costura estadounidense.
Tendencias similares se marcan en los tan sonados y antiguos desfiles de “los
Oscars”, donde -hasta la fecha- habían marcado el ritmo de las películas tanto
de imagen real como de animación. Paradójicamente, este monopolio de sólo
americanos es ya un mito. “La gran pantalla se ha visto inundada de películas de
animación europea. Si tomamos el caso concreto de España, hace tan sólo 5 años
veíamos una o ninguna en la presentación de los Goya”, menciona Juan Díaz,
director artístico del grupo Tridente & Monigotes Animation.
La colección de películas de los últimos años va más allá de lo que nuestros
ojos podían imaginar que, con “tan sólo” la posesión de un importante
presupuesto y posterior creación de un software, podrían revivir situaciones en
3D tan reales como la vida misma. Este es un tema de actual discusión en los
foros de animación. “Lo que es incomprensible, fenómeno que defienden algunas
productoras, es que creen que lo que funciona ahora es el 3D, cuando en realidad
lo que garantiza el éxito de una película es que nos cuente una buena historia”,
señala Juan Díaz del grupo Tridente & Monigotes Animation.
Así como las pasarelas españolas se caracterizan por el glamour y la elegancia,
el cine español no es menos, caracterizándose por lo auténtico y tradicional.
Cabe destacar, por tanto, el incremento de la inversión de los largometrajes de
animación españoles, donde podemos señalar “Los Tres Reyes Magos”, película
producida por Animagic y que estará próximamente en los cines de toda España.
“Mi experiencia como supervisor de layout de esta película me ha demostrado que,
con una buena gestión y un presupuesto razonable, se puede obtener el resultado
de una gran producción”, comenta Juan Díaz. Él mismo, afirma que “el ejemplo a
seguir, serían los pasos de nuestros vecinos franceses, quienes han sabido
luchar y defender las horas de emisión en sus pantallas, aferrándose a una
política de protección audiovisual."